viernes, 9 de mayo de 2014

LOS ESTIRAMIENTOS DINÁMICOS PARA EL CORREDOR DE MONTAÑA

Desde hace ya muchos años se conocen los efectos beneficiosos que tiene para el cuerpo del deportista realizar estiramientos después de cada sesión de ejercicio. Cuanta mayor es la intensidad y la duración de la sesión, más necesario se hace estirar nuestra musculatura con el fin de que no se acorte y que podamos ir ganando en flexibilidad.
Para realizar estiramientos, gran parte de la comunidad de corredores de montaña se decantan por los estiramientos de tipo estático, esto es, un estiramiento en la que la posición del cuerpo no varía mientras el músculo en cuestión es estirado durante un periodo de tiempo determinado.
Pero la otra gran posibilidad de los estiramientos es realizarlos de forma dinámica, esto es, realizándolos en movimiento. Cada una de las formas de estirar nuestra musculatura tienes sus pros y sus contras, y, como en todo en la preparación física, tenemos que encontrar lo que mejor nos funciona en nuestro caso en particular.
Los estiramientos dinámicos, de forma más “académica”, se pueden definir como aquellos en los que un músculo determinado produce una elongación y al mismo tiempo se contrae. Para conseguir este efecto, no podremos estar detenidos y será imprescindible realizar un movimiento en particular dependiendo del músculo o grupos musculares que se quieran trabajar.
De esta forma, los estiramientos dinámicos suelen ser más recomendados para ser llevados a cabo antes de las sesiones de entrenamiento. La razón es que realizando estiramientos estáticos en frío, podemos dañar nuestro tejido muscular, que todavía no se encuentra a una temperatura adecuada para realizar esa elongación.
Al realizar estiramientos dinámicos, también logramos que nuestros músculos, tendones y ligamentos vayan ganado temperatura y, con ello, que logren ser más flexibles y no corramos el riego de sufrir una rotura.
Por regla general, los estiramientos dinámicos se realizan con pequeños saltos y balanceos, aunque es importante, llegado este punto, poner de manifiesto el peligro de realizar estiramientos balísticos, o lo que es lo mismo, en los que se realizan una serie de rebotes para ir estirando al máximo el músculo.
Con este tipo de estiramientos producimos una elongación desmesurada del músculo, lo cual puede derivar en lesiones, ya que conseguimos anular determinados mecanismos que tiene nuestro organismo para evitar que nuestros músculos se estiren más de lo que deben. Estos se conocen como huso muscular y órgano tendinoso de Golgi.
Este es el mayor riesgo que corremos con los estiramientos dinámicos, de ahí la importancia de realizarlos siempre ejecutando el movimiento en la postura y rango adecuados a nuestro nivel de flexibilidad, evitando en lo posible rebotes en el movimiento de elongación, ya que es cuando es más probable que suframos una lesión.
Otra de las advertencias a tener en cuenta es que no es recomendable realizar ningún tipo de estiramiento, ni siquiera los dinámicos, con la musculatura en caliente. La regla de oro del calentamiento nos dice que siempre antes de estirar hay que calentar la musculatura, así como tendones y ligamentos. Estirar en frío puede ser muy perjudicial para nosotros.
Además, con los estiramientos dinámicos aprovecharemos el tiempo más que con los estáticos, ya que mientras estos últimos sólo tienen un fin de elongación muscular tras su contracción derivada de la práctica deportiva, los dinámicos nos pueden permitir también trabajar la fuerza muscular, algo muy de provecho en los corredores de montaña.
Algunos estiramientos dinámicos consisten en movimientos con los que cualquier corredor de montaña está bastante familiarizado, como dar zancadas lo más largas posibles, balanceos de pierna con los brazos apoyados o cruces de piernas en posición acostada… Hay muchas opciones, pero lo importante es siempre realizar el movimiento de forma suave y sin rebotes. Así podremos sacar provecho de este tipo de ejercicios.

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